Legatio

Cómo funciona · Paso 1 de 3

Tú cuentas. Nosotros escuchamos.

Una persona de unos cincuenta años sentada en su salón, contando una historia con expresión cálida y un gesto suave de la mano. Luz dorada de tarde entrando por una ventana.

Cómo es la primera conversación con Legatio (y por qué no necesitas tener nada preparado).

Lo único que necesitas es WhatsApp. No hay que instalar ninguna aplicación, no hay que crear una cuenta, no hay que aprender a usar nada nuevo. Si sabes mandar un audio a tu hija, sabes usar Legatio.

Cómo empieza

Cuando entras, recibes un mensaje de bienvenida. Al otro lado hay un agente de inteligencia artificial entrenado con el criterio de un buen entrevistador: te saluda, te pregunta cómo te llamas y, al rato, te hace la primera pregunta de verdad. No es un formulario, no es una secuencia rígida de pasos. Es una conversación.

La primera pregunta no es sobre tu vida. Es sobre por qué quieres dejar todo esto dicho. Algo así:

Antes de cualquier recuerdo concreto, me gustaría que me contaras una cosa: ¿qué te ha llevado a querer dejar todo esto a los tuyos? ¿Qué quieres que sientan cuando lean lo que les estás dejando? No tiene que ser bonito ni largo. Solo verdadero.

Esa pregunta abre la puerta. A partir de ahí, todo es conversación.

Una pregunta cada vez

La regla es simple: te hacemos una sola pregunta cada vez. Nunca dos seguidas. Nunca un cuestionario. Tú respondes cuando quieras, en audio o por escrito, y nosotros escuchamos.

Si tu respuesta es corta, repreguntamos para que entre el detalle que importa: el nombre del amigo de la mili, la canción que sonaba aquel verano, el olor de la casa de tu abuela. Esos detalles concretos son los que sobreviven cincuenta años en la cabeza de un nieto. Eso es lo que perseguimos.

Si tu respuesta es larga y te desbordas, te dejamos hablar. No interrumpimos. No reorganizamos. No devolvemos tu respuesta "ordenada". Eso es trabajo del libro, no de la conversación.

Cuando puedes y como puedes

Legatio no tiene calendario. No hay una sesión semanal, no hay una hora reservada. Tú entras cuando te apetece, mandas lo que tengas, un recuerdo de cinco minutos, una frase suelta, una carta para alguien concreto, y lo guardamos.

Si no entras durante días, no pasa nada. Cuando vuelvas, retomamos donde lo dejaste. Si entras cinco veces el mismo domingo porque te ha venido todo de golpe, también está bien.

Lo que NO va a pasar

  • No te vamos a pedir que te sientes a escribir. La mayoría de las cosas las contarás en audios cortos.
  • No hay formularios ni plantillas. No vas a tener que rellenar campos ni elegir entre opciones.
  • No te vamos a presionar. Si un día no quieres seguir, dices "déjalo por hoy" y se queda ahí.
  • No te vamos a juzgar. Lo que cuentes es tuyo. No hay respuestas correctas.

Cómo paras

En cualquier momento. Si una pregunta te toca y prefieres no responder, lo dices y pasamos a otra. Si un día estás cansado, lo dices y se queda. Si quieres parar del todo, lo dices y respetamos.

Lo que ya hayas contado se queda guardado. Nunca se pierde, esté el libro terminado o no.

Lo que pasa al otro lado

Mientras tú hablas, todo se guarda. Cada audio se transcribe palabra por palabra, cada mensaje se archiva. Y a partir de ahí, el agente de inteligencia artificial, entrenado con criterio editorial, va identificando temas, conexiones entre cosas que contaste en momentos distintos, los detalles que merece la pena profundizar. No improvisa nada después: el libro se construye sobre lo que tú dijiste, palabra por palabra.

De cómo se compone el libro a partir de tus respuestas hablamos en el siguiente paso: Así componemos tu libro.


Si quieres empezar, lo único que necesitas es decirnos por dónde mandarte el primer mensaje. Empezar mi libro.

Pregúntanos por WhatsApp