Cómo funciona · Paso 2 de 3
Así componemos tu libro
Cómo se transforma lo que cuentas en una obra literaria con tu voz intacta. Sin inventar nada. Sin desordenar tu manera de contar.
Tú vas a contar tu vida en pequeñas dosis. Recuerdos sueltos, una historia un día, un consejo otro, una carta para alguien concreto. Lo cuentas como te sale, sin orden, sin pulir, sin pensar en si lo dices "bien".
Nuestro trabajo es coger todo eso y darle forma de libro. Pero hay una regla que no rompemos: la voz es tuya. El oficio editorial es nuestro.
Lo que sí hacemos
Tomamos lo que has contado y lo convertimos en una obra con estructura: capítulos, un hilo que sostiene la lectura, un ritmo. Decidimos qué va al principio y qué al final. Buscamos las conexiones entre cosas que tú contaste por separado y que, juntas, cuentan algo más grande.
Esa transformación la hace un agente de inteligencia artificial entrenado con el criterio de un editor experto: conoce las técnicas de estructura narrativa, sabe identificar el hilo que une cosas dispersas y trabaja siempre sobre el material que tú diste. El equipo de Legatio queda al final del proceso para supervisar, el editor sirve a tu material, no al revés.
Lo que NO hacemos
No nos inventamos hechos sobre ti. Ni un dato biográfico, ni una opinión que no hayas dado, ni un sentimiento que no hayas expresado. Si en tus respuestas no contaste cómo se llamaba tu primer maestro, en el libro no aparece un nombre inventado para que la frase suene mejor.
No reescribimos tu manera de hablar. Si dices "a mi padre le gustaba el café muy cargado, de los que arrancaban", en el libro pone exactamente eso. No "mi padre prefería un café de gran intensidad". Tus palabras. Tu acento. Tus expresiones de siempre.
No te ponemos floridos donde tú fuiste seco. No te suavizamos donde tú fuiste tajante. No te resumes donde tú te recreaste. La voz que aparece en el libro tiene que ser la que reconocerían tus hijos al leerla en alto.
Lo que sí componemos: los puentes entre fragmentos
Hay una diferencia importante con un libro escrito de un tirón. Cuando un autor se sienta a escribir su autobiografía, va hilando una página detrás de la otra y la narrativa se sostiene sola. Aquí no es así: tú vas a contarnos tu vida en pequeñas dosis, cuando puedas, un audio sobre tu padre un martes, una historia de cuando tenías catorce años el sábado siguiente, un consejo que se te ocurre tres semanas después en mitad de un atasco.
Esos fragmentos no pueden aparecer en el libro uno detrás de otro como una lista. Un libro tiene hilo, tiene transiciones, tiene un orden que invita a seguir leyendo. Eso es trabajo de composición, y sí, lo hacemos: la frase que cierra una escena para abrir la siguiente, el orden en que se cuentan las cosas, el puente que une un tema con otro.
Esos puentes nunca añaden información nueva sobre ti. Su único papel es coser. Si lo que tú contaste sobre tu padre y lo que contaste sobre tu primer trabajo se cuentan juntos en el mismo capítulo, el puente puede ser una frase tipo "Cuando empecé en el taller, un par de años después de aquello": la fecha sale de algo que tú dijiste, la conexión la pone el oficio editorial.
Cómo nos aseguramos de eso
El libro se construye en capas. No sale de un solo tirón.
- Primero, escuchamos. Cada audio que mandas se transcribe palabra por palabra. Cada mensaje escrito se guarda tal cual. Esa es la materia prima, lo que tú dijiste, ni una palabra más.
- Después, identificamos tu manera de hablar. Construimos un perfil de tu voz: las palabras que repites, las expresiones tuyas de siempre, cómo empiezas las frases, qué tipo de imágenes usas. Ese perfil se conserva durante todo el libro.
- Componemos capítulo a capítulo. No de golpe. Cada capítulo se escribe sobre lo que tú contaste para ese tema, con tu perfil de voz delante. Y antes de pasar al siguiente, una segunda capa de inteligencia artificial, independiente de la que escribió, comprueba si lo que ha salido sigue sonando a ti, comparándolo con tu perfil, con tus citas literales, con tus expresiones recurrentes. Si algo no encaja, se rehace.
- Verificamos que toda la información sobre ti tiene origen en algo que tú dijiste. Cualquier dato, opinión o sentimiento atribuido a tu persona tiene que poder rastrearse hasta una respuesta tuya concreta. Las únicas frases que no rastrean a una respuesta tuya son los puentes editoriales, y se distinguen porque no hablan de ti, solo cosen lo que contaste.
- Y al final, el equipo de Legatio supervisa. Antes de pasártelo a ti para tu aprobación, un humano del equipo revisa el libro completo. No reescribe, verifica que todo el proceso haya hecho lo que prometía hacer.
Tú apruebas antes de que llegue
Cuando el libro está compuesto, tú lo lees. Si hay algo que no suena a ti, nos lo dices y lo cambiamos. Si hay algo que prefieres que no aparezca, lo quitamos. Si hay algo que falta, te ayudamos a contarlo y lo añadimos.
El libro no se imprime, y mucho menos se entrega, sin tu aprobación. Es tuyo.
Cartas privadas, si las hay
Si quieres dejar mensajes solo para alguno de tus hijos o herederos en concreto, puedes. Esas cartas aparecen únicamente en el ejemplar de esa persona; los demás no las ven. La parte común del libro la reciben todos por igual; las cartas privadas, solo quien tú decidas.
Por qué hacemos todo esto
Porque si tu hija detecta que es texto sintético, que es "bonito pero no era él", el libro deja de tener valor. La promesa entera de Legatio descansa en que tu voz sigue siendo tuya cuando llegue a sus manos.
De cómo lo reciben tus herederos cuando llegue el momento hablamos en el siguiente paso: Lo reciben los tuyos.
Si quieres empezar a contar tu vida y dejar que se componga el libro, empieza tu libro.